#15M, ¿cambiar el Sistema de Gobierno o cambiar la Sociedad?

Concebimos la Sociedad como un organismo vivo que evoluciona sin control, adaptándose a los cambios que se producen a su alrededor (mucho producidos por la Sociedad misma). No hay un líder. Nadie puede definir el modelo de Sociedad. Nadie diseña en una sala estanca cómo debemos actuar como colectivo. Nos movemos a base de impulsos: evolucionando, involucionando y volviendo a evolucionar.

Pese a todo somos conscientes de los fallos que tenemos como colectivo. Sabemos que hay cosas en la Sociedad que no funcionan: la violencia, la insolidaridad, la falta de respeto y empatía hacia el otro, el consumismo, la codicia, la agresión al medio ambiente, el individualismo, el analfabetismo funcional, la falta de competitividad económica, etc. Son aspectos que podemos mejorar individualmente pero que difícilmente podemos controlar como colectivo. Si dejásemos eso a su libre evolución el resultado más previsible sería la autodestrucción de nuestra Sociedad. Para evitar ese desastroso futuro, para prevalecer, creamos un sistema artificial de forma consensuada que forma parte de nuestra Sociedad pero opera ajeno a ella y es capaz de crear mecanismos de autocontrol y protección: el Sistema de Gobierno.

Este sistema artificial escapa a la volubilidad de la Sociedad, es un sistema teórico, parametrizado e inflexible. Es un robot, no un organismo vivo. De primeras parece un acierto. Un sistema creado por la Sociedad, inmerso en ella, pero lo suficientemente objetivo y ajeno a sus idas y venidas como para garantizar su protección.

El problema se produce porque, pese a ser objetivo y ajeno, no es aséptico. Forma parte de la Sociedad que pretende proteger. Está formado por individuos que también forman parte de esa Sociedad. Individuos que actúan en el Sistema de Gobierno acarreando los defectos que se han descrito anteriormente.

Es entonces cuando el Sistema deja de funcionar como órgano de control y se convierte en un órgano de explotación: concibe a la Sociedad como un recurso, como algo estrictamente ajeno al Sistema. Entonces el autocontrol se convierte en control a secas, con toda la perversidad que puede atribuirse a dicho término. La consensuada creación de la Sociedad para protegerse acaba, por mor de la propia Sociedad, convertida en un sistema más preocupado de protegerse a sí mismo que a la Sociedad que lo creó.

De esto se deduce fácilmente que la disfuncionalidad del Sistema es un efecto, no una causa. Es el síntoma de una Sociedad enferma.

Pero, ¿realmente se puede cambiar la Sociedad?

Llegados a este punto parece claro que la solución de un problema viene por la solución de su causa, no de sus efectos. Entonces debemos cambiar la Sociedad para que cambie a su vez el Sistema de Gobierno. De nuevo causa-efecto. Pero, ¿es posible cambiar la Sociedad?

Tal como explicaba al principio, cambiar la Sociedad pasa por realizar cambios individuales, puesto que no existe la posibilidad de parar y reflexionar sino como individuos. La Sociedad no puede pararse a pensar. Eso es una ilusión.

La Sociedad también son los cientos de miles de personas que votan por inercia. También son las multitudes que acuden a los estadios de fútbol a evadirse de sus problemas económicos jaleando a tipos insultantemente millonarios. La Sociedad también está formada por la ingente cantidad de analfabetos funcionales que salen de su ciclo educativo sin ningún tipo de aspiración. La Sociedad también es ese sector alérgico a los cambios, conservador y resistente... La lista podría ser infinita, pero la conclusión es clara: la Sociedad se mueve sin una dirección clara y, sobretodo, sin un conductor que puede pararse a reflexionar.

Con todo, podemos concluir que los cambios sociales son fruto de la propia evolución de la Sociedad, no son reflexiones colectivas. No son, como el caso del Sistema de Gobierno, un diseño teórico.

La paradoja es clara: el Sistema de Gobierno es disfuncional y agrede a la Sociedad que lo creó. Eso es así porque la Sociedad está enferma y contamina el Sistema de Gobierno. Si la Sociedad es la verdadera causa es necesario cambiarla para así cambiar el Sistema. Pero cambiar la Sociedad no es posible puesto que es un organismo no artificial y no admite "diseños teóricos".

¿Invertir el proceso podría funcionar? Cambiando el Sistema para cambiar la Sociedad.

Existe aún una pregunta que es necesario hacerse. ¿Por qué la Sociedad está enferma? Es decir, ¿nuestros fallos colectivos pueden ser a su vez el efecto de una causa oculta?

Es obvio que muchas de las debilidades que presenta nuestra Sociedad no tienen su reflejo en la de otros países. No son inevitables. Las sociedades más avanzadas del norte de Europa, por ejemplo, son claramente “mejores” que la nuestra. Con indicadores objetivos sobre su capacidad de adaptarse a los cambios, incluso con otros más subjetivos relacionados con la percepción de sus sistemas de gobierno o de su nivel de felicidad, podemos concluir que son Sociedades más evolucionadas que la nuestra.

Si miramos qué nos diferencia de ellas vemos que son aspectos como la distribución de los impuestos, el sistema educativo, la competitividad de sus empresas, las universidades, el uso de las tecnologías de la información, etc. Es decir, aspectos que en su mayor parte están regulados desde el Sistema de Gobierno.

Eso nos lleva a una nueva hipótesis: nuestra Sociedad tiene carencias que otras no tienen y eso es porque sus sistemas de gobierno son mejores que el nuestro. Entonces, si cambiamos nuestro Sistema de Gobierno tendrá un efecto positivo que nos hará capaces de cambiar nuestra Sociedad. El huevo y la gallina.

La solución: empezar por lo más sencillo.

Hemos visto que conseguiremos evolucionar como Sociedad si cambiamos la Sociedad misma o su Sistema de Gobierno. ¿Cuál elegir?

Parece claro que, visto lo visto, es más factible cambiar el Sistema de Gobierno para así cambiar la Sociedad que no la opción inversa. El Sistema es una concepción teórica. Es más fácil postular cambios en una creación artificial que en un organismo vivo. La solución parece clara: cambiemos primero el Sistema de Gobierno y cambiaremos la Sociedad.

Pero hay un último escollo que debemos salvar. Como se ha dicho, el Sistema tiende a protegerse a sí mismo. De este modo se ha ido alejando cada vez más de la Sociedad que lo concibió y se ha convertido en un reducto insurgente copado por las élites financieras (que no intelectuales) de la Sociedad. ¿Cómo asaltar ese fuerte?

Movimientos como el #15M pueden ser la respuesta. Disponer de una masa crítica de ciudadanos con voluntad de cambiar el Sistema de Gobierno podría arrastrar a la Sociedad entera a plantear dicho cambio. Y no olvidemos que es la Sociedad la que define el Sistema y no al revés. Por tanto, el cambio es factible. Sólo depende del éxito que se tenga en reunir esa masa crítica.

Podríamos decir que el cambio no ha sucedido aún, pero ha empezado. La clave es entender que aún queda mucho por hacer.

Publi

1 comentario:

  1. La cuestión es: ¿Somos como el ave Fénix? ¿Seremos capaces de enterrar esta sociedad y resurgir una nueva donde el hombre deje de ser un lobo para el hombre (Hobbes)?

    Quizás el camino más rápido sea cambiar el sistema de Gobierno, pero creo que si fuéramos pacientes y pusieramos nuestros esfuerzos en al educación formal, no formal e informal donde maestros, sociedad y familia interactuan para educar a los futuros miembros de esta sociedad; muy a largo plazo este sistema de gobierno irá mejorando dado que las futuras generaciones estarán mejor educadas.
    Si los Griegos pensaban que era un buen sistema fue porque la Educación era el eje conductor en todos los estamentos de la Polis. No por nada el PAIDAGOGOS era una figura clave en sus sociedades.

    ResponderEliminar

Los comentarios del blog serán moderados por el administrador. Pueden tardar un tiempo en aparecer.