25.5.12


Ryan Lovelace es un shaper de Santa Barbara CA que se ha convertido en un activista pro medio ambiente al integrarse en el colectivo Save Naples, una organización en defensa de una de las últimas zonas vírgenes de la costa del Condado de Santa Barbara.

Ryan at work
A raíz de eso, Ryan ha iniciado un proyecto paralelo para introducir la construcción eco-friendly en el proceso de creación de tablas. El proyecto se finaciará mediante crowd-funding y, en el momento de escribir esto, lleva recaudados 8.000$ de los 18.000$ que Ryan ha establecido como meta para iniciarlo.
"Los cambios a gran escala siempre están impulsados por cambios de base que elevan las expectativas de los clientes. Quiero formar parte de ese reto y ayudar a cambiar lo que los clientes le demandan a la industria".
-Ryan Lovelace
El trabajo de shape ha sido históricamente uno de los más tóxicos que existen, sobretodo por los materiales utilizados y los residuos producidos. Las resinas de polyéster y los foams de poliuretano son materiales considerados COV (componentes orgánicos volátiles) y hay estudios que los relacionan con el cáncer y otros problemas de salud, a parte de ser muy contaminantes.

Ryan ha introducido nuevos materiales, como una resina a base de savia vegetal, que hacen que no sólo se reduzca la presión sobre el medio ambiente si no que, según él, los productos conseguidos son más duraderos y, por tanto, más baratos a largo plazo.

Reconoce que la producción se encarece, pero que poco a poco las tecnologías necesarias para hacer una tabla de surf mejor están dejando de ser experimentales, que son de alta calidad y que están disponibles para aquellos que estén dispuestos al invertir el tiempo y el dinero necesario.

Un reto difícil de conseguir es este contexto de crisis económica mundial: sacar al mercado productos más caros pero respetuosos con el medio ambiente parece no ser muy buena idea comercial en estos tiempos de low cost y comida rápida. Pero yo siempre he pensado que las buenas ideas, las que mejoran las cosas de verdad, no suelen tener un enfoque puramente comercial.
Ryan Lovelace Surf: un proyecto para construir tablas eco-friendly
8:46

Ryan Lovelace Surf: un proyecto para construir tablas eco-friendly

21.5.12

Caminábamos deprisa y hablábamos en voz baja. Se diría que, como imanes expuestos por el mismo polo, nos repelíamos pese a querer estar pegados. Tal era la sensación que entre ambos parecía bailar una línea de aire, un espacio vacío infranqueable.

Mirábamos obstinados al frente, con el gesto crispado y los hombros bloqueados por una situación que parecía fuera de control, traspasadas por mucho las líneas rojas de lo que considerábamos tolerable.

Estábamos discutiendo.

Volviste tus grandes ojos verdes hacia a mí. O contra mí. Quisiste mirarme directamente a la cara, pero rehusé el contacto volviéndome hacia el mar. Moviste tus labios con severa y cortante urgencia, pronunciando algo que me estremeció e hizo que parase de golpe. Tú seguiste aún un par de pasos, pero al final te detuviste. Te quedaste quieta, con una actitud parecida a quién olvida algo y no sabe exactamente qué es. Como esperando que la respuesta se revele por encantamiento.

Nos quedamos así un momento. Separados, dándonos la espalda y mirando en direcciones opuestas mientras el viento arreciaba y barría la escena. La racha te revolvió el cabello. Levantaste la mano para recoger un par de mechones tras la oreja y las pulseras que llevabas en la muñeca tintinearon suavemente.

Allí estaba la que te regalé. Una pulsera de plata con pequeños colgantes en forma de luna que recorrían las cuatro fases: llena, creciente, menguante y nueva. Nos miramos de nuevo y susurraste algo sobre un final y una despedida. El viento sopló de nuevo y se llevó tus palabras. Deseé con todas mis fuerzas que las hiciera desaparecer, pero el viento, más que desvanecerlas, les dio consistencia y vida. Las hizo tangibles.

Te acercaste a mí. La mirada severa se volvió blanda. Arrugaste la frente en un gesto de compasión que me partió en dos. Te pusiste de puntillas y me besaste en la mejilla. Luego, con un nuevo tintineo de tus pulseras, te alejaste de alli siguiendo el paseo junto a la playa.

Y yo me quedé descolocado y roto, a solas con el viento. Sin otra cosa que hacer que tratar de cazarlo en mis pensamientos.
A solas con el viento
17:59

A solas con el viento

8.5.12

De esto va el surf: de pasear, de contemplar, de respirar, de observar, de sentir tus pasos sobre el camino, de oler a mar, de perderse, de calmarse, de perseguir sueños... en definitiva, de tener tiempo y disfrutar de él despacio.


Esta maravilla la firma Daniel Mansson.

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