Nueva sección: Firma Invitada Hoy inauguramos sección para compartir las ideas de personas del mundo del surf y el arte a través de art...
Nueva sección: Firma Invitada
Hoy inauguramos sección para compartir las ideas de personas del mundo del surf y el arte a través de artículos colaborativos. Otra manera de conocer lo que piensan los nuestros que se une a nuestra queridas entrevistas. Para inaugurar esta sección y con el patrocinio de Atlas Stoked, recibimos a Elena Claveras que nos plantea un viaje sobre la aplicación del arte en la moda para surfistas.


El arte en la moda surfera

Vas andando por la calle y no paras de ver camisas florales, estampados chillones, animales y naturaleza por todas partes. No cabe duda, la ropa sufera está en la cresta de la ola y salta del mar para tomar las calles. Pero, ¿a eso se reduce el look de este deporte, el estilo de esta forma de vida? Afortunadamente, la respuesta es un rotundo no.

Si hablamos de arte en diseños de ropa surfera no tenemos más remedio que hablar de Shepard Fairey, graffitero y creador de la marca de urban streetwear, Obey. Y es que este diseñador gráfico de origen estadounidense revolucionó el mundo del arte callejero desde finales de los 90 en adelante. Comenzó creando pegatinas de André el Gigante, un famoso luchador profesional francés, que iba distribuyendo de forma gratuita y colocando por todo Estados Unidos y durante sus viajes. También creó el famoso cartel de Barack Obama con la palabra Hope (“esperanza”) que el presidente utilizó en su campaña para llegar a la Casa Blanca.

En 2001 fundó la marca de ropa Obey. Las prendas son “una simple excusa” para expresar su ideología y mezclar elementos políticos con otros propios de la cultura pop como los cómics o la publicidad. Todo ello hace de sus estampados algo único y del hecho de llevarlos toda una reivindicación social cuya intención es cuestionarnos el mundo que nos rodea.

Y si Obey se inspira en la cultura de masas, Quiksilver comenzó fijándose en el arte japonés. Su logo, una ola y una montaña está basado en La gran ola de Kaganawa del pintor Katsushika Hokusai (ndlr: esta obra ha inspirado grandes ideas).

El gigante australiano nació con la única pretensión de elaborar trajes de baño adaptados para surfistas y no podía imaginar ni en sus más alocados sueños la increíble evolución vivida. La familia aumentó pronto con Roxy, destinada al mercado femenino, y DC Shoes. Sin perder de vista la utilidad y el diseño deportivo, estas marcas han apostado fuerte por la moda, convirtiendo sus modelos en pequeñas obras de arte. Como muestra de ello, la colaboración realizada con la diseñadora belga Diane von Fürstenberg. La artista, conocida por revolucionar el mundo de la moda con su vestido de corte cruzado, creó la colección DVF para Roxy en 2013.

Las colaboraciones también han sido la baza utilizada por la marca vasca de proyección internacional, Loreak Mendian para logar en sus piezas un toque único y original. Desde el año 95 Víctor Serna y Xabi Zirikiain fundadores de una pequeña tienda en el puerto de San Sebastián han apostado por renovar diseños inspirados en la naturaleza como el logo de la margarita que les hizo famosos en sus comienzos. A lo largo del tiempo han trabajado con artistas de diferentes ámbitos: desde escultores reconocidos como Néstor Basterretxea hasta creadores de fanzines como Olaf Ladousse, pasando por dibujantes y serigrafistas como Ty Williams. Mención especial merece Sergio Ibáñez, diseñador barcelonés que ha rediseñado el logo de la marca (una L y una M mayúsculas) realizando una especie de metáfora de la cultura vasca.

Otra de las marcas que apuestan por una revolución en los diseños es Vans, que no duda en prestar sus zapatillas blancas, como si de un lienzo se trataran, para que artistas y creadores como el diseñador gráfico danés Emil Kozak las pinten a mano o creen los dibujos para sus prendas.

También se ha asociado con Disney y ha creado una colección basada en las míticas películas de 101 dálmatas, Alicia en el país de las maravillas y El libro de la Selva. Con esto pretenden, según ellos, “rendir homenaje a las personas con espíritu joven que nunca renuncian a sus sueños”.

En este camino de convertir sus prendas en piezas de arte también está Hippytree. El creador de la marca es el graffitero, surfer y fotógrafo, Andrew Sarnecki que toma estas disciplinas como referencia para sus diseños. Y con respecto a los tejidos, apuesta por materiales eco-friendly.

Estos son algunos de los ejemplos más destacados de marcas surferas que quieren ir más allá y convertir su estilo en algo único y atemporal, pero hay muchas más: Santa Cruz, Hurley, Brixton, Volcom, etc.

Como puedes ver, la moda surfera vive su época dorada en cuanto a arte y diseño y la lista de marcas en sumarse a esta tendencia no para de crecer. Y es que el surf y la moda están viviendo un romance que no ha hecho más que empezar, así que ¡agárrate que vienen olas!


Artículo escrito por Elena Claveras y patrocinado por Atlas Stoked. Para saber más sobre moda surfera puedes dirigirte a http://atlasstoked.com/
(Imágenes de Atlas Stoked,  Shepard Fairey, Olaf Ladousse y Emil Kozak respectivamente)

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